Fede Valverde no ha vivido el mejor año de su carrera, con una temporada tambaleante en lo deportivo y en lo extradeportivo. Y todo en un año en el que crecía su responsabilidad en el vestuario, al asumir el brazalete de segundo capitán del equipo. Una jerarquía que no ha sabido manejar en el campo ni fuera de él.
Demasiados roces
El fracaso del Real Madrid es consecuencia de la mala temporada de jugadores como el uruguayo, que apareció con cuentagotas en momentos puntuales. Solo brilló en los cinco partidos jugados en marzo, en los que dio un paso al frente para dejar su firma con cinco de los nueve goles de su cuenta, culminados con un espectacular hat-trick al Manchester City.
El resto del curso fue de suspenso, en los que destacó más por sus roces con los entrenadores, Xabi Alonso y Arbeloa, y con algunos compañeros, Rudiger y Tchouameni. Su último altercado con el francés fue la guinda a una temporada en la que se cuestionó su continuidad y la necesidad de un cambio de rumbo del proyecto capitaneado por Florentino Pérez.
No solo ha sido nota negativa con el Real Madrid. Tampoco ha dado el paso al frente que esperaban en Uruguay. Los problemas con Bielsa confirman su preocupante letargo. “Nunca hice tantas concesiones como con Valverde”, desveló el técnico rosarino al ceder a las peticiones del madridista como capitán de la selección. Cambió su forma de entrenar de dos grupos a uno, y limitó las charlas tácticas como le pidieron.
“Antes del partido ante España, los jugadores me circunscribieron las solicitudes de reducir la información aportada en las charlas y en la forma de entrenar. Como era importante y creo en lo que me dicen, si me hubiera negado hubiera sido dividir”, desveló el técnico, pero no le sirvió de nada, como a Xabi y Arbeloa en el Madrid.
Otra oportunidad
Pese a un año convulso, Valverde sigue teniendo el aval de su club y, sobre todo, de Mourinho, el encargado por Florentino Pérez de dar un vuelco al proyecto. El portugués cree en las condiciones del uruguayo y ha bloqueado la opción de ser traspasado ante el interés despertado por la Premier y el PSG. Equipos poderosos interesados en su fichaje ante la difícil situación por la que atraviesa el centrocampista en el Real Madrid.
Tiene contrato hasta 2029 y es de los jugadores blindados con una cláusula de salida de mil millones de euros. A eso suma que el jugador no quiere moverse del Real Madrid, en el que cumplirá su novena temporada y será el primer capitán tras la salida de Carvajal. Un año de retos para el uruguayo, en el que tendrá que borrar todo vestigio de dudas o volverá a la casilla de salida en la que se encuentra en estos momentos.